Con el mismo asombro

¿Y si perdemos el asombro qué nos queda?

Mes: Diciembre 2014

Un 2015 resfriado

Si usted anhela que el 2015 que está a nuestra puerta sea de gran bonanza económica le tengo noticias poco alegres.

Aunque los analistas esperan un año mejor que el 2014, sus expectativas son muy moderadas, y esto responde en gran medida a que los vaticinios de una gran recuperación global no alcanzaron las metas estimadas y se fueron desinflando conforme avanzamos estos 365 días.

Si bien en enero de 2014 el Fondo Monetario Internacional tenía una fuerte apuesta a que la economía global recuperaría mayor ritmo de crecimiento, esto se fue decantando y se llegó a un  3,3%  para este cierre anual, con un calculo del  3,8% para 2015.

Por otra parte, las estimaciones de entidades privadas como Golden Sachs calculan el cierre en apenas 3% y un 3,4% para el 2015, y aun más pesimista es The Economist, al señalar un 3,2% y un 2,9% respectivamente.

En síntesis, se espera un muy, pero muy moderado crecimiento, y como en todo, algunas regiones o países llevarán la delantera mientras la mayoría iremos a la cola de estos vaivenes de la economía mundial, donde la globalización juega tanto a favor como en contra del crecimiento del planeta.

Un factor importante pero no determinante en este inicio de año es la baja en los precios del petróleo, que están hoy casi a la mitad del 2014 , lo que sin duda  afecta a países productores como Venezuela (ya oficialmente en recesión), Estados Unidos, Rusia, Ecuador y varias naciones árabes, aunque puede incentivar en alguna medida la economía de la mayoría de países que dependemos de este producto.

Según los analistas, el precio del barril que se vendió a $65 este diciembre, podría bajar a $50 en el primer semestre de 2015, y esto coadyuva  en el mejoramiento de la situación de muchas naciones, ya que por cada 10 centavos de dólar que baja el precio del crudo , la economía global crece un 0,1%.

Pero tampoco resuelve todos los problemas, ya que para los países de la Eurozona, señalan los expertos, la baja en el precio del petróleo más bien puede generar una deflación con efectos negativos para una región que apenas evitó la recesión en el 2014 y cuyas predicciones de crecimiento este 2015 son apenas de 1,1% según la Comisión Europea,

No se vislumbra una salida para la crisis de esta importante región del mundo a la cual llegan muchos productos de América Latina y de la cual también llegan otros muchos a esta parte del mundo, además del turismo que se genera en ambas vías.

Por otra parte, y contrariamente a lo que sucede en Europa, Estados Unidos está en franca recuperación económica, con un crecimiento de 4,6% en el segundo trimestre de 2014 y un 3,5% en el último. Los analistas esperan que siga ese ritmo, ya que en los últimos 10 meses se crearon más de 200000 puestos laborales mensualmente, un aspecto fundamental en un país cuyo consumo doméstico es un 70% del PIB.

Se espera que también continúe la apreciación del dólar y que incremente las tasas de interés en el 2015, lo que generará el retorno de mucho capital invertido en países en desarrollo, con una afectación en el precio de sus monedas como sucedió en el 2013, pero para los expertos esto no será un caos financiero por tratarse de un proceso gradual que ha permitido un acomodamiento de las parte involucradas.

China, principal rival comercial de los Estados Unidos y afianzado como la segunda economía del mundo, ha variado su modelo de crecimiento que estaba basado en las exportaciones por uno que busca más equilibrio entre el comercio exterior y el consumo nacional.

Con este cambio, se espera que el PIB chino aumente un 7,3% y no baje de los 7 puntos, lo que permitirá a esta poderosa nación seguir siendo uno de los principales impulsores de la economía mundial. Sin embargo, algunos analistas temen que este nuevo modelo cause un “aterrizaje forzoso” que lleve a una caída de más de tres puntos, con fuertes tensiones políticas y económicas.

En cuanto a América Latina, si bien el precio de los commodities (como café, banano, productos no tradicionales) que exportan  la mayoría de países ha bajado en los últimos 18 meses, aun se mantiene en un nivel alto, y según la CEPAL, esta parte del continente crecerá un 2,2% en 2015, el doble que el año que finaliza hoy.

Para los expertos, la región debe estimular más el consumo doméstico, estos es la relación comercial entre las naciones latinoamericanas, para compensar la baja en los precios de los commodities como el alza en las tasas de interés en los Estados Unidos y su impacto en las divisas de estos países.

Una buena noticia es que la recuperación estadounidense posiblemente reactive el turismo de sus ciudadanos hacia estas naciones tropicales, así como un mayor consumo de los productos que enviamos a este mercado, que sigue siendo nuestro principal socio comercial.

Lo que podemos esperar es un 2015 un poco mejor pero no tan bueno, y eso significa que como países e individuos debemos mantener un consumo racional, un endeudamiento medido y sobretodo los pies en la tierra.

Sin temer una gran crisis o una depresión como en otros años, debemos ser conscientes de que este mundo global tiene un resfrío continuo y contagioso. Si se toman las medicinas adecuadas para evitar una neumonía económica podremos cerrar el 2015 mejor que el 2014.

Pero si actuamos como si no pasara nada, consumiendo sin restricciones  y creyendo que el dinero caerá como maná del cielo, agotaremos nuestras reservas y nuestra salud económica se quebrantará de manera incurable.

 

Dejar ir

Mientras inicio este artículo escucho las voces jóvenes de los amigos de mi hija menor que vinieron a despedirla. Mañana se va de Costa Rica para radicarse en Israel, una decisión que tomó hace casi dos años y que la lleva a dejar nuestra casa y la vida que tuvimos hasta hoy.

Conforme la fecha de su partida se fue acercando entré en una especie de parálisis intelectual y toda mi energía ha estado canalizada a tratar de pasar con ella el mayor tiempo posible, sintiendo cómo el tiempo avanzaba cada vez más vertiginosamente.  He pasado por muchos estados anímicos y ella también, pero en ningún momento se alteró su decisión de marcharse.

Hoy estamos a las puertas de este gran cambio, que pondrá una enorme distancia física entre ambas y que también, sin duda, afectará de muchas maneras lo que ha sido nuestra entrañable relación de madre e hija.

Es la vida, me dicen. es la vida me digo.

Pero no es suficiente ni me consuela, porque a mí me encanta ser mamá y estoy clara en que esta etapa de casi veinte años será distinta de ahora en más.

La tecnología ayudará y por supuesto trataremos de vernos con la mayor frecuencia, pero habrá desaparecido la vivencia cotidiana, el día a día, los fines de semana, la vacaciones, y esa maravillosa sensación que siempre tuve de estar para alguien de forma constante.

No me malinterpreten, ni piensen que si me siento de esta manera debí haber evitado su ida porque la verdad es que no quiero hacerlo, mi parte cerebral ha dicho siempre que es una muy buena oportunidad para ella y eso priva por encima de mis sentimientos.

Pero es difícil dejar ir. Los seres humanos nos aferramos a quienes amamos y muchas veces también a insulsos bienes materiales, porque tenemos un apego innato que además es alimentado dentro de nuestra cultura occidental.

Hoy yo tengo esa lucha interior profunda entre el deseo de apegarme a lo que fue esta vida que conocí hasta hoy y dejar ir a mi pequeña, a sabiendas  que todo cambiará a partir de ahora. No es sencillo ponerlo en palabras porque se trata de un verdadero desgarramiento, o como decimos en palabras sencillas, tengo el corazón roto.

Aun así, cuando mañana la abrace antes de que se aleje buscaré una sonrisa entre las lágrimas para prometerlo que siempre, pase lo que pase, estaré ahí para ella y que mi corazón, hoy y siempre, es su hogar.

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