Las poderosas imágenes de más de un millón de personas en París que acudieron al llamado de unidad nacional luego de los horrendos atentados yihadistas de la reciente semana marcan un hito histórico, sin duda alguna.

Musulmanes, cristianos, judíos, ancianos, jóvenes, niños y familias enteras tomaron las calles parisinas con emotivos carteles referidos a la matanza de doce comunicadores del seminario satírico Charlie Hebdó, así como de la mujer policía y los cuatro hombres judíos asesinados todos a sangre fría en esta saga que dejó al país anonadado.

Los medios han destacado profusamente la participación de la comunidad musulmana, donde incluso algunos aparecieron con pancartas que decían “yo soy judío”, como símbolo de su respaldo a la multiculturalidad y su repudio a la politización del Islam, que ha llevado a un desangramiento en otros lugares del mundo y hoy los ataca frontalmente.

Se calcula que más de tres millones de franceses salieron a las calles de sus ciudades durante esta jornada iluminadora, única en la historia reciente y que podría, digo podría, marcar algún tipo de vuelco en la percepción del terrorismo yihadista que se va expandiendo en todo el mundo, reclutando jóvenes de naciones como Francia, Inglaterra y Estados Unidos.

Otro de los momentos más impactantes fue el respaldo de los líderes europeos y mundiales que se sumaron a esta jornada, donde la mayor atención estuvo en el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien caminó en la primera línea de mandatarios por el centro de París, a poca distancia del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas.

A su llegada a París el ministro israelí instó a los judíos franceses a dejr el país y radicarse en Israel, que calificó su verdadero hogar y refugio, dada la escalada de antisemitismo en Francia.

A raíz del atentado en la tienda de productos kosher la víspera del viernes y que dejó las cuatro víctimas, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundia la gran sinagoga de París no abrió sus puertas para el servicio religioso y recién lo hizo este domingo para el rezo en memoria de todas las víctimas de estos atentados.

En este acto de apertura participaron líderes religiosos musulmanes y católicos, miembros de la comunidad judía francesa, el presidente y primer ministro francés así como el israelí, quien dio un

No tengo la menor duda de que este día iluminó París y el mundo, pero esas luces serán pasajeras o nulas si de ahora en adelante no hay una lucha frontal, organizada y global contra el terrorismo religioso, la xenofobia y el antisemitismo.

Lo que sucedió en París anonadó a los franceses, pero no nos engañemos. Diariamente los judíos franceses sufren ultrajes y estoy segura que esta marcha nunca hubiera sucedido si solo se tratara de las víctimas judías. Lo que encendió luces en París fue el atentado contra el semanario satírico y la afrenta a la libertad de expresión y lo demás se sumó por añadidura.

Pero lo importante es que se sumó y en mi criterio uno de los puntos medulares en el combate contra esta yihad que cobra vidas todos los días es el rol de las comunidades musulmanas, que no solo deben manifestarse en solidaridad con las víctimas como sucede hoy por primera vez.

Estas comunidades deben educar hacia la paz, la tolerancia y la multiculturalidad, pero también estar vigilantes de sus miembros y si estos van hacia la radicalización como sucedió con estos terroristas franceses, buscar el apoyo necesario para que estas células puedan ser disueltas antes de causar nuevas víctimas.

No se trata de que los judíos del mundo dejen naciones donde por cientos de años sus familias se han integrado como miembros plenos de la sociedad contribuyendo al desarrollo económico, social y cultural.

Tampoco se trata de que los musulmanes no radicales deban irse porque lleguen a ser catalogados como terroristas y castigados sin tener vínculo alguno con esta radicalización político-religiosa.

Pero sí se trata de que las sociedades como un todo, en cualquier lugar donde estas situaciones se estén dando de alguna manera salgan a manifestarse contra la agresión y en defensa de las minorías, que son siempre la parte más débil en toda nación.

Cuando el nazismo inició su escalada en Europa hace apenas 76 años, las naciones no se pararon a detenerlo, Mientras decidían qué hacer millones de personas fueron exterminadas.

Sin entrar en detalles de si estos fue indiferencia o miedo, solamente Dinamarca salió en la defensa de su población judía cuando el 1 de octubre de 1943 Hitler ordeno su arresto y deportación. A pesar del enorme riesgo para sus propias vidas la resistencia danesa logró evacuar a unos 8000 judíos y enviarlos a la neutral Suecia,, con lo cual la inmensa mayoría sobrevivió el Holocausto. Además, Dinamarca intervino directamente para rescatar al 5% que había sido deportado, logrando que un 99% sobreviviera.

Hitler tomó París y la llenó de banderas nazis pero la ciudad quedó intacta al finalizar la guerra. Cientos de miles de judíos franceses murieron en campos de exterminio o bien antes en manos de antisemitas de esa nación. Se estima que en 1939 había una comunidad de 300000 judíos franceses, de los que fueron deportados 75000 y solo regresaron a Francia 2500 al terminar la guerra.

En una entrevista para CNN durante la luminosa marcha parisina el filósofo Henry Bernard Lvy calificó este “nuevo terrorismo” como yihad-fascismo. Esto en referencia al importante componente antisemita que se manifiesta sobretodo en los atentados europeos. De hecho, la única mujer muerta en el atentado al semanario fue la

Ya he escrito otros artículos acerca de este tema que les invito a leer (El derecho de ser, La nueva guerra, la vieja guerra, Aterrorizados)

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Mariana Lev

Periodista, relacionista pública, poeta
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