Ser Malala

 - by Mariana Lev

El pasado 10 de octubre la Academia Sueca otorgó el Premio Nobel de la Paz a la joven paquistaní Malala Yousafzai, honrando así su activismo a favor de los derechos civiles, especialmente el de la educación, claramente mancillado en parte de su país bajo el dominio de los talibanes, que anulan esta posibilidad a miles de niñas.

Malala, con apenas 17 años de edad se convierte en la persona más joven del mundo en recibir un Premio Nobel en cualquiera de sus categorías, y lo comparte con el hindú Kailash Satyarthi, también activista por los derechos de los niños en su país.

Pero sin duda, de ambos es Malala la que ha logrado una notoriedad excepcional en los últimos años, desde que se iniciara como bloguera en 2009 hasta el fatídico atentando contra su vida en 2012 por parte de los talibanes, quienes la bajaron del bus escolar y le dispararon sin ninguna piedad, dejándola malherida, pero no lograron callar su voz.

Con solo 13 años, Malala ya había alcanzado reconocimiento al escribir un blog para la BBC usando el seudónimo Gul Makai, en el cual explicaba su vida bajo el régimen del Tehrik e Taliban Pakistan, TTP, durante el cual se habían cerrado escuelas privadas y se prohibió la educación de las niñas entre 2003 y 2009.

Precisamente en ese año, el documental Pérdida de clases, la muerte de la educación de la mujer, dirigido por Adam Ellick e Irfan Asharaf, del New York Times, mostraba a Malala y a su padre, Ziauddin Yousafzai, quien es educador, y cómo la educación de las mujeres es difícil o imposible en esas áreas.

Luego del atentado contra su vida en 2012 Malala saltó aun más ante la opinión pública mundial, que siguió de cerca la lenta recuperación de la niña, quien debió ser trasladada al Reino Unido y pasar por varias cirugías reconstructivas, que incluyeron un implante de titanio en su cráneo y un dispositivo auditivo.

A pesar de que las amenazas contra su vida continuaron, lejos de amilanarse, en el 2013 la joven paquistaní publicó su libro “Yo soy Malala”, y ese mismo año recibió dos importantísimos galardones, el Premio Simone de Bouvoir y el Sajarov, además de ser nominada al Premio Nobel de la Paz, el cual recibió hace unos días.

Empecé a seguir a Malala a raíz del atentado contra su vida y al igual que a millones de personas, me maravilla el valor, la determinación y la claridad de esta joven, quien desde su niñez empezó a dar una lucha por la defensa de derechos civiles esenciales, poniendo en riesgo su vida.

Ser Malala ya era difícil en su natal Pakistán, pero debe ser mucho más difícil ahora con la expansión del Estado Islámico en Medio Oriente y su reclutamiento de seguidores en distintas naciones del mundo, sobretodo en Europa.

Su integridad física está y estará siempre pendiente de un hilo aun en el Reino Unido, donde hoy viven millones de musulmanes, muchos de estos radicales y seguidores del Estado Islámico.

Quisiera pensar que Malala podrá darle al mundo muchas cosas importantes que saldrán de su sobrada voluntad e inteligencia, que la podremos ver crecer y llenarnos de orgullo como ya lo ha hecho, con sus claras exposiciones y su defensa del derecho a la educación.

Pero lo cierto es que Malala está en peligro.

Haber ganado este Premio Nobel la hace aun más vulnerable y las amenazas contra su vida cobran mayor fuerza por parte de quienes quisieron acallarla la primera vez.

Malala es el símbolo de lo que todas las niñas y mujeres deben aspirar y lograr, ya que educarse es el camino que les garantiza un mejor futuro a ellas y también a sus hijos.

Pero la imposición de la sharia y el avance del Islam radical son una sentencia de muerte para jóvenes como Malala.

Yo no quiero que ella sea una mártir asesinada por el fanatismo religioso, quiero que se convierta en la mujer que el mundo espera y necesita, para que lidere desde todos los foros el avance de la educación.

Con su ejemplo podemos esperar que surja un ejército de jóvenes valientes que luchen por sus derechos y su dignidad.

Pero esto no sucederá a menos que se de una verdadera lucha contra el fanatismo islámico y  grupos como los talibanes, Al Qeda, Boko Haram, Hamas o el Estado Islámico se conviertan en una pesadilla del pasado.

Paredes agresoras

 - by Mariana Lev

Un secreto a voces se destapa con los gritos de cientos de supervivientes.

Son mujeres jóvenes y brillantes, quienes en los últimos años fueron aceptadas en algunas de las más prestigiosas universidades de los Estados Unidos, a las que ingresaron confiadas en que cumplirían sus metas educativas en un ambiente seguro y protector.

Pero lejos de esto, esos gloriosos y ancestrales campus se convirtieron en el escenario de sus peores pesadillas, lo que resulta inexplicable pero sucede diariamente en los recintos universitarios, no solo en esa nación.

Hoy, estas jóvenes norteamericanas alzan sus rostros y pancartas para denunciar su abuso, enfrentando un sistema depredador, que durante mucho años calló estas violaciones o bien inculpó a las víctimas, denunciando que estas lo habían provocado de alguna manera, lo cual es tan absurdo como doloroso.

Ellas muestran su valentía ante el mundo porque no se se sienten débiles o vulnerables, por el contrario, quieren que sus historias sirvan de ejemplo y puedan escarmentar a quienes cerraron sus ojos y callaron estos terribles agravios.

Y veamos que las estadísticas son espantosas en este sentido, ya que una de cada cinco alumnas de enseñanza superior en Estados Unidos es víctima de abusos sexuales en su campus.

Las más reconocidas  universidades y college de ese país vienen sufriendo hace años estas agresiones hacia sus estudiantes, pero aunque era un tema reconocido internamente las autoridades prefirieron callarlo para no afectar el “prestigio” del centro educativo. Pero en 2012,  Angie Epifano, quien fue violada por un conocido el año anterior en Amherst College, tuvo el valor de salir a la opinión pública con una carta en la centenaria revista  Amherst Student, denunciando este terrible abuso y esto cambió el curso de la historia.

Su misiva desató una verdadera ola de denuncias donde miles de estudiantes la contactaron para apoyarla y sumar sus propios dramas, lo que obligó a las universidades a enfrentar esta dura realidad, a misma que habían callado durante muchos años. Y sus voces llegaron incluso a la Casa Blanca donde el Presidente Obama durante un acto solemne realizado este año convirtió la lucha contra los ataques sexuales en una prioridad de su gobierno.

“Cuando una está siendo violada el tiempo se convierte en un enemigo. Se desacelera a un ritmo tan insoportable que cada segundo se convierte en una hora; cada minuto, en un año, y la violación, en toda una vida”.

Así señalaba la carta de Angie Epifano el horror y la angustia de esos momentos que cambiaron su  existencia y la convirtieron en lo que es hoy: una mujer valiente que sobrevivió este ataque y no se detuvo ahí sino que con su cabeza en alto da la pelea para que estas situaciones sean denunciadas y los agresores, en su mayoría reincidentes, enfrenten lo que merecen.

Sabemos que las violaciones y otros tipos de abusos contra mujeres no son nuevos en las universidades, lo que sí es nuevo es la actitud de quienes han pasado por esto, de no considerarse víctimas ni dejarse intimidar por el sistema que no hizo nada para protegerlas.

Para la experta en violencia sexual de la Universidad de Cincinnati, Bonnie Fisher,  al haber hoy más mujeres que hombres matriculadas en las universidades,  estas situaciones están saliendo finalmente a la luz.

Aunque  existen detractores de estos abusos , para quienes se trata de problemas relacionados con alcohol y pubertad, sus argumentos se caen cuando vemos las escalofriantes cifras: un informa de la Casa Blanca muestra que del 20% de jóvenes agredidas el 80% conocía a sus atacantes, y el 98% de estos son hombres. Si bien es cierto que la mayor parte de los asaltos se producen cuando las jóvenes están bajo efecto de alcohol o drogas, también es cierto que muchas veces llegan a este estado porque sus atacantes utilizan estos recursos para someterlas, contra su voluntad.

En la actualidad 74 centros educativos están siendo investigados por las autoridades federales, ya que aunque el porcentaje de jóvenes que ha sufrido estos abusos se mantiene en cerca del 20% desde la década de los 80, hoy un 58% de los estudiantes son mujeres, pasando de 5,4 millones en 1980 a más de 10 millones en 2012.

Algunas de las universidades bajo la lupa son Harvard, Princeton, Berkeley, Columbia o UCLA. Penn State University, con 45.000 alumnos, tiene el mayor número de denuncias por sexo no consentido desde 2012 (84). Le sigue Harvard (83), con 28.000 estudiantes, y la University of Michigan-Ann Arbor, con 64 y 43.000 matriculados. El 55% de los 1.579 centros con más de 1.000 alumnos recibió al menos una denuncia por agresiones sexuales en 2012.

Cuando  Dana Bolger fue violada en 2011 también en el  Amherst College de Massachusetts denunció este hecho pero su decano le pidió que más bien tomara tiempo libre en su casa, para evitar coincidir con su agresor y que este pudiera graduarse. A su regreso solicitó, junto con otras víctimas, que el centro universitario las atendiera pero fue en vano. Esto las llevó a romper el silencio y con la carta de Angie Epifano se inició este movimiento que hoy sacude los cimientos de las añosas universidades.

A la iniciativa de la Casa Blanca se han sumado campañas de figuras reconocidas o bien otras que promueven víctimas de estas violaciones, pero insisto en que nada será suficiente mientras las universidades prefieran proteger su llamado prestigio y una banda de criminales.

Las jóvenes también deben extremar sus cuidados en estos centros educativos sobretodo cuando se trata de fiestas, poniendo toda la atención a lo que consumen en estas y vigilando quién se los sirve, pero con esto no quiero decir que ellas sean las responsables de estos abusos ni mucho menos.

“Al margen del alcohol, la clave de este tema es el consentimiento. Si una persona no puede dar su permiso para una relación sexual porque está drogada o bebida, es una violación. El consentimiento es al tema crucial”, afirma la experta Bonnie Fisher

Por su parte, la socióloga del Occidental College de Los Angeles, Danielle Dirks, en un reciente articulo que publicó en The New York Times afirmó categórica: “La violación es el delito violento más común no reportado en los campus universitarios. Es evidente que los funcionarios incumplen de forma sistemática la ley y no informan de los delitos. No estamos hablando de chicos borrachos practicando sexo. Estamos hablando de depredadores calculadores. En cualquier otro ámbito, un agresor sexual sería repudiado, pero por alguna razón, en las universidades se les quiere y protege”.

Y las noticias no son buenas, ya que muchas universidades no acatan  la ley federal que obliga a investigar con personal formado las denuncias de abusos y a informar de ellas. En 236 centros analizados, un 21% no dispone de ese personal y el 31% ni siquiera había proporcionado información a los alumnos. El 41% no ha llevado a cabo una investigación sobre abusos sexuales en los últimos cinco años

Lo más doloroso es que este desinterés u ocultamiento, desprotege totalmente a las jóvenes que cada año ingresan a los centros educativos superiores, con gran sacrificio económico de su parte o de sus familias, Una de cada cinco sufrirá algún tipo de abuso en esos dos primeros años de ingreso, a menos que las autoridades traten estos delitos con el vigor que corresponde.

Muchos de estos violadores se pavonean hoy impunes, y lo peor del caso es que, si se les pregunta acerca de estos delitos dirán que no los cometieron, que todo fue consensuado o que ellas los sedujeron.

Mientras tanto, los rostros valientes de Angie Epifano, Dana Bolger y cientos más nos recuerdan que este círculo de violencia debe romperse, aunque al hacerlo caigan a pedazos las imágenes sonrientes de los abusadores, los mismos que hasta la fecha han tenido mucha más protección en los centros educativos que cualquiera de sus víctimas.

Nada, absolutamente nada, justifica una violación, y menos aun la impunidad.

 

*Información tomada de El País, de España.

El país por delante

 - by Mariana Lev

La reciente noticia de que nuestro país avanzó poco en el Indice de Desarrollo Humano, IDH, de este año y se coloca incluso por debajo de Venezuela y Cuba nos desalienta y no es para menos, ya que estamos apenas en el lugar 68 de 187 países estudiados por las Naciones Unidas. Aunque en expectativa de vida Costa Rica ocupa el puesto 29 del ranking con 79.9 años y muy cerca de países desarrollados, lo cierto es que en otros aspectos como educación somos el 96, y en nivel de vida digno el 82.El estudio señala que si bien los indicadores sociales de Costa Rica no han dejado de crecer hay otras naciones de la región que han avanzado más rápidamente tomando mejores posiciones en el IDH.

¿Qué nos está pasando como nación?

Antes de las década de 1940 poco había avanzado nuestro país en muchas de las áreas de desarrollo, teníamos una sociedad dedicada en su mayoría a cultivos como café, banano y otros, servicios de salud rudimentarios, escolaridad gratuita pero pocos colegios y ninguna universidad pública. Una oligarquía cafetalera y comercial tenía el mayor peso político y se consolidaba una clase obrera fuertemente influenciada por el comunismo. El país recibió inmigrantes judíos europeos, chinos y africanos, y estas minorías, junto con las indígenas, vivieron momentos de discriminación y crueldad en distintos capítulos de la historia. Las mujeres no votaron en nuestro país hasta 1953 y teníamos uno de los mayores índices mundiales en mortalidad infantil. Pero la década de 1940 es un punto de inflexión histórico ya que las reformas sociales que se dan como producto de la alianza caldero-comunista y que originan la Caja del Seguro Social, la Universidad de Costa Rica y otros cambios dimensionan una sociedad distinta. Y esta visión de país no la corta la Junta de Gobierno que encabeza Figueres, ni los gobiernos posteriores que, con algunas diferencias mantuvieron el modelo agroexportador y la rectoría de un Estado más bien paternalista, bajo el cual se fortalecieron otros sectores como el industrial y profesional. La educación se masifica, los servicios públicos progresan y se construye la mayor parte de la infraestructura nacional.

Todo esto como digo, bajo el amparo de un modelo estatal paternalista que tambén se va convirtiendo en uno de los principales empleadores del país y en algunos casos fallido empresario.

A partir de los años 80 el modelo de desarrollo y la visión del país dan un giro y entramos de lleno a un modelo impuesto desde afuera, donde la globalización marca lo que cada nación puede aportar a la economía mundial en una descarnada competencia donde deberán sobrevivir los más fuertes, basicamente aquellas naciones que tienen bienes como petróleo, metales y demás. Los productores de postres como nosotros empezamos a competir por unos dólares más y poco a poco nuestro agro se debilita y en muchos casos la producción desaparece totalmente y se compran hoy a otras naciones.

Con esto no quiero decir que el cambio de modelo fuera malo sino diferente y marcó una nueva inflexión en la sociedad costarricense, donde la globalización llevó a varios gobiernos hacia una reinvención de la visión país y hoy somos una sociedad enfocada en servicios y maquila de alta tecnología que sustituyó a la textil. Aunque aun exportamos café, banano, piña y otros productos agrícolas, esencialmente recibimos turistas y empresas de high tech.

No somos una nación barata y eso dificulta la inversión extranjera, además que hace más de 20 años dejamos de ser considerados parte del Tercer Mundo, por lo que no tenemos las inyecciones de ayuda internacional, sobretodo estadounidense, que tuvimos en los años 60 con la Alianza para el Progreso o en los 80 por las guerras en Centroamérica.Tampoco somos una nación aliada particularmente a nadie, lo que nos deja fuera de ayudas que algunos vecinos reciben. Viendo todo esto, me parece que en general venimos haciendo solos muchas de las tareas y no nos ha ido mal, aunque por supuesto debería irnos mejor.

En la pasada campaña electoral todos los candidatos a la Presidencia de la República hablaron de la necesidad de lograr acuerdos nacionales y definir una agenda de consenso acerca de los grandes temas como combate a la pobreza extrema, infraestructura, y otros, pero al parecer privan más los intereses partidistas o personales que la visión del país que debemos ser en este siglo XXI, y es uno muy distinto al que dejamos en el anterior.

Pocos lugares en el mundo tienen las condiciones geográficas, políticas y humanas para lograr que todos los años los índices de desarrollo humano estén cerca de las naciones del primer mundo o mejor aun ser parte de estas. Otros líderes, con muchas más limitaciones que los actuales pudieron tomar las decisiones que Costa Rica se merece.

¿Qué esperan quienes ocupan curules y sillas ministeriales para poner el país por delante?

¿Y el amor?

 - by Mariana Lev

Para quienes crecieron viendo las películas de Hollywood de los años 40 y 50, o incluso anteriores, el amor se presentaba casi siempre como algo que debía conquistarse o sufrirse de alguna manera, impregnado de sentimientos y romance, ojalá al ritmo de melódicas piezas de baile o canciones, dentro de un romanticismo extremo que venía arrastrándose desde el siglo XIX.

El amor era una conquista, algo que las parejas debían alcanzar luego de vencer todos los obstáculos del caso, o bien perecer en el intento, dejando un recuerdo imperecedero en quienes los habían amado.

El amor era para siempre, con finales felices o trágicos, pero sellado de eternidad…

Nuestros padres se amaron con ese criterio, y aunque muchos matrimonios lograron una saludable vida de pareja y familias bastante funcionales, otro tanto fueron crónicas de fracasos anunciados que se sostuvieron para mantener un juramento de amor eterno, a sabiendas de que este no cristalizó.

Tal vez por eso, las generaciones venideras desarrollamos un sentido más crítico con respecto al amor y la capacidad humana de vivir en pareja durante una vida entera a partir del acepto, o de la decisión de formar un algo común.

Los años 60 trajeron la llamada liberación femenina, la píldora anticonceptiva y modificaciones en las relaciones de pareja, las cuales se han ampliado en estas décadas para llevarnos a modelos que antes no habrían cabido en el imaginario colectivo.

Lo interesante de todo esto es que a pesar de tanto descalabro y fracasos en los matrimonios, millones de personas se unen de alguna manera cada día amparados al sentimiento de amor, y lo hacen por lo menos hasta que la vida los separe, que pareciera más adecuado a estos tiempo que el juramento tradicional.

Las bodas siguen siendo una ilusión que mantienen ese romance casi intacto, donde las mujeres sobretodo sueñan desde niñas con ese día mágico, su vestido, pastel, invitados, ah sí, y aveces también con el novio.

Pero mantenerse casados sigue siendo una tarea ardua, continua y llena de altibajos, que cada vez menos parejas logran si vemos las cifras mundiales acerca del divorcio, como señalé en mi tema “Hasta en las mejores familias”.

El amor en este siglo pareciera más volátil, menos profundo y casi desechable, porque de alguna manera el ritmo de la vida actual y los avances tecnológicos están marcando la pauta de las relaciones de pareja, y es por eso que en gran medida los jóvenes de estas nuevas generaciones duran cada vez menos tiempo en sus relaciones y tienden a tener más de estas a lo largo de sus vidas que las siquiera soñadas por sus abuelos.

Para el psicoanalista argentino Óscar Zack, quien ha dedicado gran parte de sus investigaciones al tema de las relaciones amorosas en este siglo, se está observando la llamada teoría de ‘El amor líquido’, en la que se considera que el amor es como una mercancía.

“En el mundo actual el amor se constituye casi que en un objeto tecnológico”, sentencia.

Y va más allá al señalar que la influencia de este mundo tecnológico es tan fuerte que muchos hombres y mujeres prefieren tener objetos de última generación a una pareja, máxime que estos les permiten acceder a sexo virtual, sin compromiso de ningún tipo:

“Para muchos hombres  es mejor tener un iPad a una pareja que hable; o la mujer prefiere el notebook de última generación porque la obedece. El mundo moderno tiende a hacer de los individuos seres autistas que creen que se bastan a sí mismos, porque ahora a través de estos elementos se puede tener sexo virtual”.

Pero Zach no ataca a la tecnología por sí misma, por el contrario, considera que esta ha permitido acercamientos de las personas en términos de la comunicación, pero no en el emocional.

“Internet es solo una forma de conocerse, pero no puede reemplazar el lazo social”, enfatiza.

Dadas estas nuevas realidades, Zach agrega que “aquellos que defienden el tema del enamoramiento, el amor romántico y la constitución de la familia, así como nadan contra la corriente, deben seguir adelante en ese mismo propósito con una regla básica en el hogar: amar”. Sí, amar a los hijos, enseñarles sobre el respeto, la delicadeza.”

Para él, no se trata de privar a estos niños de la computadora o el televisor. Si un niño se cría en un mundo y en una familia donde hay respeto y amor, crece sabiéndose amado y no como un estorbo de sus padres, que siempre lo manden a ver la televisión o jugar en su computador”, aclara el psicoanalista,

Muchos expertos en relaciones amorosas, al ver estos cambios y la influencia de nuevas herramientas tecnológicas como sitios de citas en Internet y demás, se vienen preguntando acerca del destino de estas con respecto de aquellas que se conocieron de manera más tradicional.

Para su sorpresa, un estudio de la Universidad de Chicago en Estados Unidos concluye que estas parejas surgidas al calor de nuevas tecnologías han resultado más duraderas y exitosas que sus pares tradicionales, además de reflejar una menor tasa de divorcios.

El estudio siguió a casi 20.000 personas casadas por siete años, del 2005 al 2012, y es el primero que indaga metodológicamente en el tema. De estas, una de cada tres había conocido a su actual pareja por Internet.

Entre los que se habían encontrado online, 45.01% lo hizo en sitios de citas, 20.87% en redes sociales, 9. 51% en salas de chat y 6.68% por mensajes instantáneos.

Por otra parte, entre quienes se conocieron cara a cara, 21.66% lo hizo en el trabajo, 19.06% por amigos, 10.97% en el colegio, 6.77% en la familia, 8.73% en un bar o club, 7.57% crecieron juntos, y 2.66% en una cita a ciegas.

Y ojo con este dato: Al finalizar el recuento, los investigadores encontraron que los matrimonios que se conocieron en línea reportaron 25% menos rupturas en comparación con los que se conocieron en otras instancias, además de un 3% más de felicidad.

Para John Cacioppo, profesor de sicología de la Universidad de Chicago: “Estos datos sugieren que Internet puede estar alterando la dinámica y los resultados del mismo matrimonio”.

Si esto es así, la preocupación mayor con respecto a la supervivencia del amor en este siglo no será entonces mantener juramentos eternos, sino elegir muy bien a la persona con la que se espera convivir la mayor parte de la vida, teniendo presente que en un mundo altamente tecnológico y globalizado, esa pareja puede estar en cualquier parte, y no necesariamente en el mismo vecindario, aunque nadie niega que también esté ahí.

Según Zack, es importante en términos de relación de pareja y la permanencia o duración de la misma, “enseñar o transmitir que estamos juntos mientras nos elijamos, y hoy tenemos que hacer lo posible para que nos elijamos todo el mayor tiempo que se pueda”.

Zack concluye que cada individuo “debe encontrar su elección teniendo en cuenta que el estado amoroso es el mejor estado para vivir”.

Y de eso se trata precisamente el amor en este siglo, que nos obliga a desterrar prejuicios y comprender no solo que existen muchos tipos de parejas, sino que estas tienen el derecho de escoger entre múltiples alternativas para buscar su otra mitad.

Pero lo importante es que las personas realmente se conozcan antes de emprender una vida juntos, o al menos intentarlo.

Definiciones esenciales

 - by Mariana Lev

¿Cómo se define usted, cuál es su primera impresión acerca de sí mismo?

¿Lo hace por su apariencia física, por su género, por su religión,por su estado civil, por su profesión, por su posición política, por alguna causa que defiende o ataca, por sus calidades humanas?

Es probable que un autorretrato incluya alguna o todas las posibilidades anteriores, porque nadie escapa a estas que podemos llamar definiciones esenciales, muchas de las cuales vienen como un sello cuando nacemos, y otras las vamos adquiriendo conforme avanzamos en la vida.

Cada ser humano es la suma de una serie de circunstancias que lo van a definir desde el inicio de sus días. Los patrones culturales, el lugar donde se nace, la educación y las posibilidades de tener una vida decente, marcan a millones de niños que nacen cada segundo en este planeta.

Es casi seguro que aquellos nacidos en condiciones de pobreza extrema tendrán pocas oportunidades en términos generales, y si logran sobrevivir sus primeros años de vida también es muy probable que no superen las condiciones de miseria existentes cuando nacieron, y se definirán como pobres día con día, por encima de cualquier otra opción.

Claro que como en todo hay excepciones a esta triste regla, y los gobiernos, entidades no gubernamentales y demás organizaciones, enfrentan esa lucha constante contra la pobreza extrema, que sigue siendo un flagelo inexplicable en un mundo que por otro lado derrocha opulencia, y es escaparate de situaciones tan banales que deberían darnos vergüenza colectiva.

Si por otra parte, uno de esos recién nacidos crece en un medio menos hostil, es mucho más probable que sus definiciones esenciales se centren en otros aspectos como su apariencia física, género, nacionalidad o religión.

En ese sentido esa persona crecerá viéndose a sí misma como un resumen de distintas circunstancias que se acrisolan en su ser, dándole un  sentido de existencia, de pertenencia y aceptación, aunque también pueden enfrentarlo a quienes se definan de manera opuesta a la suya, y sabemos que el mundo está repleto de prejuicios e intolerancia que llevan, y han llevado a través de la historia, a espantosos crímenes, guerras y otras atrocidades.

El exacerbamiento de las definiciones religiosas nos tiene hoy al borde de una conflagración y muchas otras se han dado en capítulos anteriores de la humanidad, algunos para nada lejanos.

Las definiciones de género también han sido objeto de ultrajes, desigualdades y enormes injusticias. En algunas sociedades, nacer mujer involucra una vida de hostigamiento, falta de derechos esenciales e incluso muertes prematuras por el solo hecho de no ser hombres. Y ni se diga de las definiciones de homosexualidad o transexualidad, que tantos prejuicios acarrean, y cuyos protagonistas muchas veces también pagan con sus vidas por ser como son.

Poder definirse con libertad, poder decirse a uno mismo y a los demás lo que uno es, en cualquiera de las alternativas que nos plantea el abanico existencial, es un privilegio que millones de seres humanos no tienen en este siglo XXI.

Quienes sí podemos decir abiertamente lo que somos, tenemos la obligación moral de defender que esto siga siendo así y que muchos otros también puedan hacerlo, sin miedo.

Silencio peligroso

 - by Mariana Lev

En el reciente conflicto entre el Estado de Israel y el grupo terrorista Hamas que controla la Franja de Gaza, el cual lamentablemente dejó muchas víctimas, sobretodo del lado palestino, se dijeron en los medios de comunicación y redes sociales alrededor del mundo inexactitudes, mentiras y falsedades que llevaron a manifestaciones antisemitas y anti israelíes en muchos países.

Quiero aclarar que no pongo en duda la dureza de los ataques llevados a cabo por el Estado de Israel para destruir armamento y bases militares en la Franja de Gaza, así como los túneles que Hamas construyó para invadir territorio israelí, dentro de un planeamiento terrorista que llevó mucho esfuerzo y dinero, respaldado por Qatar e Irán, sus grandes patrocinadores.

Tampoco pongo en duda la muerte de mujeres y niños en estos ataques, a pesar de las advertencias hechas por el ejército israelí antes de cada incursión.

Pero sí dudo de las cifras de muertos reales dadas por Hamas durante el conflicto, las cuales fueron desmentidas posteriormente por muchos de los medios internacionales, cuyos periodistas afirmaron al salir de Gaza, que muchas de sus informaciones fueron hechas bajo coacción y con amenazas a su integridad física. Hoy se sabe que de los casi 1800 palestinos muertos, una importante mayoría eran varones entre 19 y 30 años de edad, y este grupo etario reúne a gran parte de los milicianos de Hamas.

Otra de las noticias que llenó titulares e inflamó ánimos antisemitas durante el conflicto fue que el Estado de Israel estaba atacando escuelas y hospitales, cuando al finalizar este también se pudo constatar que muchos de los misiles lanzados al territorio israelí tenían sus bases precisamente en esos lugares, lo cual además era de conocimiento de las autoridades de organismos de Naciones Unidas que operan centros educativos en Gaza.

Así, mientras una nación establecida desde 1948 como tal por las Naciones Unidas, lucha para detener un ataque permanente por parte de Hamas a su territorio y a sus ciudadanos, este grupo terrorista parte de la consigna de su carta constitutiva que apela a la destrucción del Estado de Israel y todos los judíos.

Pero al parecer nadie leyó esta carta fundamental, o peor aun, sí la leyeron, y por eso durante el conflicto en el mundo se agitaron banderas palestinas y, entre otras cosas se llamó genocida al Estado de Israel y asesinos a los judíos.

Si bien la mayoría de estas incendiarias manifestaciones se dieron principalmente en naciones con una gran población de origen árabe musulmán, lo cierto es que en otras como Costa Rica, donde los judíos y árabes somos minorías, se vieron actos de protesta contra el Estado de Israel pero que fueron más allá, uniéndose al coro de la maledicencia y blasfemia antisemita.

Durante los años que tengo de ejercer el periodismo y sentirme orgullosa de ser parte de una de las democracias del mundo, me dolió profundamente ver que en mi país no solo no se apoyaba a otra democracia, con la que además existen lazos de hermandad y cooperación más que cincuentenarios, y sí se salia a defender a un grupo terrorista. No digo que todo el mundo apoyara a Hamas, pero no salieron los defensores del Estado de Israel, salvo honrosas excepciones.

Hace pocos días el periodista israelí Gabriel ben Tasgal, experto en temas de terrorismo y conferencista internacional, dio una charla acerca de este conflicto, sus alcances y lo que sucede ahora en Medio Oriente con la escalada del Estado Islámico.

Mientras trataba de explicar la complejidad de Medio Oriente a los estudiantes de Ciencias Políticas para quienes era su charla, fuera del auditorio se escuchaban nuevamente las consignas contra el Estado de Israel y a favor de lo que los manifestantes llamaban Palestina.

No me malinterpreten ni crean que carezco de conocimiento acerca de la historia de ese territorio a la que me referiré más adelante. La duda que me surge cuando escucho esas consignas anti israelíes y pro palestinas es a qué se refieren precisamente, porque hay varias opciones que, en su simplismo vociferador, los manifestantes ni se las plantean.

Si estamos a favor de un Estado Palestino, y creo que en el mundo muchos lo estamos -y en el Estado de Israel la mayoría de la población también lo quiere- la primera definición es cuál estado debe ser, si uno liderado por la Autoridad Palestina o uno liderado por Hamas y por ende con sus conexiones terroristas hacia otros grupos de Medio Oriente como Hezbolá, los Hermanos Musulmanes o el Estado Islámico.

Porque no es probable que el Estado de Israel negocie nada con una organización que busca su destrucción en lugar de la convivencia como vecinos, algo que al menos con la Autoridad Palestina es menos drástico; para decirlo sencillamente, no es que se quieran, pero pueden tolerarse e incluso visualizar el futuro juntos.

La otra interrogante, la más peligrosa y que inflama ánimos en el mundo, es que muchos consideran que la existencia de un Estado Palestino pasa por la desaparición del Estado de Israel, así de fácil, una nación debe morir para que otra nazca.

Esta barbaridad que no recuerdo se haya dado en la historia reciente del mundo es precisamente el meollo de esta cuestión.

En ese pedazo de desierto sin petróleo ni nada codiciable más que la huella ancestral del ser humano, no hay un espacio que no tenga algo judío, y mientras más se excava más se encuentra historia de este pueblo milenario. Fue con la intención de borrar esa huella que el Imperio Romano cambió el nombre de esa tierra, que se llamaba Judea, por Palestina – como referencia a los filisteos- y luego de la expulsión de la mayoría judía así como la destrucción de su templo, quedó bautizada de esta forma por muchos siglos.

Pero no había ahí un pueblo palestino milenario o algo así, ese era un pedazo de desierto ruinoso con grupos árabes, muchos de estos nómadas, y algunos judíos que permanecieron o fueron regresando a lo que llaman la Tierra Prometida, por la referencia bíblica.

Y así fue durante varias centenas de años, mientras que los judíos en la llamada Diáspora que es el exilio fuera de Israel sufrían persecuciones, matanzas y oleadas constantes de antisemitismo.

Ya desde finales del siglo XIX estaban llegando a esa zona miles de jóvenes sionistas judíos, provenientes de Europa y Estados Unidos, lo que se intensifica con la resolución de la Sociedad de Naciones que antecedió a las Naciones Unidas, cuando al término la Primera Guerra Mundial aprobó el Mandato Británico de Palestina, con la intención de la creación de un hogar nacional para el pueblo judío. Estas inmigraciones crecen en esos años pero se incrementan más durante la Segunda Guerra Mundial.

Luego del Holocausto durante ésta y el genocidio de 6 millones de judíos, en 1947 una naciente Naciones Unidas aprobó finalmente la partición de Palestina en dos Estados, uno judío y uno árabe. Para ese momento, miles de sobrevivientes de esta tragedia trataban de llegar a su Tierra Prometida, pero eran devueltos a campos de refugiados en Chipre, ya que el gobierno inglés no permitía una inmigración judía masiva a pesar de esta resolución.

Finalmente, los ingleses dejaron Palestina y el 14 de mayo de 1948 el Estado de Israel declaró su independencia, siendo reconocido como integrante de las Naciones Unidas desde ese momento hasta la fecha. Pero los países árabes vecinos no aceptaron la resolución de la ONU y atacaron, dándose la primera de varias guerras entre Israel y éstos.

De hecho, durante casi 50 años se habló del conflicto árabe-israelí, y es a partir de los años 70 con el surgimiento de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), grupo terrorista dirigido por Yasser Arafat, que inicialmente declaraba la destrucción del Estado de Israel y el establecimiento de una nación palestina en todo el territorio, que empieza a cambiar esta terminología y el pueblo palestino aparece como tal.

Quiero aclarar algo. No es que el pueblo palestino no existiera, es que antes de 1948 se hablaba de palestinos al referirse a los judíos y árabes que habitaban Palestina, lo que cambia con la declaración del Estado de Israel, ya que sus habitantes pasan a ser israelíes, lo cual se mantiene para los judíos, árabes y cristianos que lo conforman actualmente.

Ya para los años 90 la OLP deja las acciones terroristas y busca ser reconocida como un movimiento político con credibilidad para asumir las riendas de un futuro estado palestino, y se dan una serie de negociaciones con Israel, que culminan con la firma de los Acuerdos de Oslo en 1993.

Estos Acuerdos fueron firmados por Mahmoud Abbas, de la OLP (actual presidente de la Autoridad Palestina), el Ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Shimon Peres, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Warren Christopher, y el canciller Andréi Kozyrev por Rusi. Están presentes el representante de la OLP, Yasser Arafat, el Primer Ministro de Israel, Yitzhak Rabin, y el presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, en una ceremonia oficial y pública en Washington, que llenó de esperanzas al mundo acerca de una solución definitiva para este conflicto.

La Declaración cuenta con un principio de acuerdo que prevé la creación de un autogobierno interino palestino, la Autoridad Nacional Palestina (ANP), transfiriéndole a estos los poderes y responsabilidades en Cisjordania y la Franja de Gaza. Las competencias transferidas a la Autoridad Palestina en determinadas áreas de estas dos regiones consistían en materia educativa, cultura, salud, bienestar social, tributación directa, turismo y el establecimiento de una policía palestina.

Todo esto se ha dado, además de que Israel se retiró voluntariamente de Gaza en 2005 y no hay actualmente asentamientos judíos en esa zona, y menos aun presencia militar.

Sin embargo, quedan mucho por resolver, y para complicar las cosas que no iban tan mal, aparece Hamas, un grupo originado en Egipto a finales de los años 80 y afiliado a los Hermanos Musulmanes que se establece en Gaza e inicialmente realiza obras benéficas y educativas, pero poco tiempo después sus líderes y militantes se involucra en una cadena de atentados suicidas que causan muchas muertes en Israel, ganando de esta forma poder y control en contraposición a la OLP que se ha convertido en un movimiento político, mientras Hamas es un grupo musulmán que busca implantar la sharia de acuerdo a la Yihad islámica.

Precisamente en 2006 gana la mayoría de escaños en el Parlamento palestino que dominaba la Autoridad Palestina (OLP) y a partir de ahí asume control político y militar en Gaza, lo que viene ocasionando los últimos conflictos con el Estado de Israel que, en otros términos, mantiene relaciones bastante positivas con Egipto, Jordania y Arabia Saudita, además de un relativo entendimiento con Abbas.

Traje toda esta historia a colación porque como señalé al inicio, no recuerdo en ninguno de los momentos históricos más difíciles de la historia reciente que salieran a manifestarse masivamente en el mundo para pedir la desaparición de un estado soberano y democrático. Y más aun, porque cuando surja un Estado palestino deberá ser con pleno reconocimiento de los derechos de su vecino más próximo, el primero de estos, su existencia.

No voy a hacer una apología de los logros del Estado judío en estos 66 años de existencia porque no viene al caso. Aunque se tratara del mismo desierto ruinoso que encontraron los sionistas en los años 20 y no la nación de primer mundo que es hoy, nadie tiene derecho a decir algo así.

No lo hacen los judíos cuando hablan de los palestinos y no se debe permitir que suceda.

Cuando en países como Costa Rica se alzan voces de odio, ignorancia y prejuicio, amparadas a curules, medios o docencias, solo puedo pensar que algo muy malo está pasando hoy.

No solo porque esas voces se alzan, sino porque no escuchamos con la misma fuerza a las de la razón, la tolerancia y el respeto.

Ese silencio es mucho, mucho más peligroso que todo lo demás.

Los mediocres y la política

 - by Mariana Lev

Debo reconocer que soy bastante adicta a la televisión y estoy viviendo un romance con una serie policial francesa que me tiene prendada no solo por su buena trama y actuaciones de primer nivel sino por la seriedad de sus reflexiones acerca de la vida, el mundo y las personas en general.

Hace un par de días, en uno de sus capítulos un periodista que es interrogado se deja decir en medio de su parlamento una frase que me dejó totalmente asombrada por su claridad: “La política les da a los mediocres una impunidad que me enferma”.

La relación directa entre el quehacer político y la mediocridad es un tema que se las trae y toca muchas aristas en la descomposición de las sociedades actuales, pero para no irme muy lejos hablaré de las democracias, y para ser más específica me referiré a la nuestra, a esa supuesta democracia de las que aun nos jactamos aunque la vemos caerse a pedazos todos los días.

No quiero entrar en detalles de cuándo fue que la mediocridad se adueñó de la vida política nacional o para decirlo de otra manera, cuándo un ejército de mediocres empezó a tironear las riendas del poder, pero sucedió hace ya tiempo y tiende a agravarse minuto a minuto.

Y ojo que no hablo de corrupción sino de mediocridad, pero para efectos prácticos muchas veces termina siendo lo mismo, porque quien no hace su trabajo en un Estado que pagamos todos, está robando de una u otra forma y eso de la manera más impune porque, como dijo este personaje, la política se lo permite… Los ejemplos sobran.

Las mujeres y el poder

 - by Mariana Lev

En el principio de la mayoría de las culturas ancestrales fueron las mujeres deidades, hacedoras del mundo y veneradas de diversas formas. Ellas daban vida a los seres, eran nutricias y fuertes, cazadoras y agricultoras, encabezaban los clanes que fueron poblando las más recónditas zonas del planeta. Así lo cuenta cualquier texto de historia de la humanidad cuando describen los matriarcados que rigieron nuestros inicios, pero esta huella poderosa se disolvió en arenas, montañas y mares, cuando las sociedades empezaron a asentarse y los hombres fueron tomando posiciones de poder, dejando a sus compañeras al lado de fogones y críos.

En algún momento de esta historia antigua las mujeres se van diluyendo y deben ser parte de las posesiones maritales, dejan de decidir su destino y pasan a ser una especie de mercancía que se adquiere para fundar lazos que bajo la figura del matrimonio buscan proteger los bienes materiales que se heredarán, en la mayoría de las culturas, solo a los varones que sean procreados en esas uniones.

La figura femenina pierde su fuerza vital para ser vista más bien como un ser sumiso, manejable y cuyo mayor logro en la vida será la propia supervivencia y la de sus hijos. Mientras la ciencia, el arte y la cultura avanzan su rostro es mayoritariamente masculino y, salvo algunas conocidas excepciones, las mujeres son prácticamente borradas del avance planetario, Pasarán siglos, desaparecerán casi todas las culturas antiguas, y seguirán siendo los hombres quienes dicten las normas de convivencia, las leyes, las religiones…

Ejemplos de mujeres poderosas en siglos anteriores al XX los vemos solo en aquellas reinas,a emperatrices o princesas que llegaron a ejercer mando por herencia, con éxito importante en algunos casos o con pésimos resultados en otros.

Además, conforme las sociedades avanzaron hacia la industrialización, con el surgimiento de la burguesía y el proletariado, las mujeres y sus hijos deben incorporarse a la fuerza laboral, con jornadas extenuantes, pasando necesidades de todo tipo, lo que a millones les causará una muerte prematura.

Por eso podemos decir que recién hace poco más de 100 años las mujeres toman conciencia de que deben organizarse para luchar por sus derechos básicos como la reducción de la jornada laboral y la participación política.

Las sufragistas inglesas marcan un camino que con grandes obstáculos le ha permitido a millones de mujeres tomar conciencia de sus derechos y necesidades, propias de su género y de su rol dentro de las sociedades. En el siglo XX aparecen líderes femeninas como Indira Gandhi, Golda Meir, Margaret Tatcher, Benazir Buhto, que con muy diferentes historias personales y posiciones políticas son un referente de cómo esta lucha logra llevar a algunas féminas a los máximos cargos, y en puestos de elección popular.

Pero también es cierto que millones de mujeres en el mundo aun no tienen posibilidades de acceso a la participación política porque sus máximas aspiraciones se centran aun en su propia supervivencia y en la de sus hijos. Y esto no sucede solo en aquellas sociedades donde por razones culturales o religiosas las mujeres aun son vistas como mercancía negociable o peor aun,desechable. No, esto sucede en las sociedades avanzadas y en países como el nuestro, donde un 20% de hogares vive en pobreza extrema desde hace dos décadas, y estos son mayoritariamente liderados por mujeres con muy poco o ningún acceso a los beneficios de nuestra sociedad.

Algunas naciones en el mundo han elegido mujeres como presidentas, ministras, diputadas y otros puestos importantes, pero lo cierto es que estadísticamente resulta casi ridículo cuando se compara con la cantidad de hombres que acceden a los mismos cargos, y lo mismo sucede en las empresas ya que si bien hay algunas connotadas directoras o gerentes del más alto nivel, la mayoría de mujeres luchan aun  por su equidad en términos laborales y salariales.

Cuando hace cuatro años nuestro país eligió la primera mujer presidente muchas nos entusiasmamos con la posibilidad que esto representaba, sobretodo en términos de alcanzar mayores logros para aquellas en situación de pobreza extrema.

En lo personal creo que si bien el gobierno de doña Laura Chinchilla cometió errores importantes, estos no fueron mayores que los de otros presidentes, y sin embargo ella enfrentó críticas permanentes, hiciera bien o mal las cosas.

Algunas personas dijeron cuando finalizó su mandato que en muchos años Costa Rica no elegirá otra mujer presidente, castigando así no solo la labor de la señora Chinchilla sino cualquier posibilidad para quienes deseen aspirar a este alto puesto y tengan la desventaja de su sexo.

Estos argumentos, de por sí machistas y fuera de contexto, pueden frenar el avance de la equidad y las mejoras que las mujeres merecen y por las que siguen luchando día a día, desde trincheras políticas, mediáticas, empresariales, comunitarias y sobretodo personales.

Desde ese ángulo, podríamos entonces suponer que si toda mujer en gobierno es mala, todo hombre es bueno…Y bien sabemos que eso es una falacia total.

Viejos y pobres

 - by Mariana Lev

Costa Rica envejece aceleradamente y se prevé que en un par de décadas o antes el país contará con más personas de la llamada tercera edad que niños en las aulas. Ya algunos expertos han señalado que los gobiernos deben abocarse desde ya a crear los mecanismos necesarios para atender una población adulta mayor, teniendo en cuenta que el promedio de vida actual en el país es de casi 80 años, uno de los más altos en el mundo como comenté en un artículo anterior.

Pero lo cierto es que estamos más que cortos en la atención integral de un gran grupo de costarricenses que ya pasan hoy de los 70 años y en algunos casos que son de curiosidad mundial sobrellevan más de 100, la mayoría de ellos viviendo con sus familias si las tienen, solos en gran parte o en instituciones públicas y privadas destinadas a este tipo de ciudadanos.

Con la edad vienen una serie de inconvenientes mayores porque la salud se deteriora en la mayoría de casos, dando paso a necesidades específicas para el tratamiento de enfermedades como cáncer, Parkinson o Alzheimer, entre otras, que requieren medicación específica y cara, además de cuidados médicos y paliativos.

Vivir más no significa vivir mejor, máxime si consideramos que el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte, IVM, de la Caja Costarricense del Seguro Social, CCSS, viene de picada desde hace varios años y con suerte los fondos alcanzarán para el 2037 que está a la vuelta de la esquina. Nada justifica que estos fondos se hayan escurrido en medio de culpas recírprocas de varias administraciones, ineficiencia y corrupción, en un arrastre de al menos 20 años. La Caja debe hacer lo imposble para garantizar que los fondos no se extingan en uno de los momentos en que Costa Rica contará con muchos más adultos mayores que hoy.

Ya muchos pensionados actuales sobreviven con pensiones que parecen dádivas, mientras otros funcionarios estatales se jubilan antes de tiempo con millones mensuales en sus bolsillos.

Lo más doloroso de esto es que el IVM se creó precisamente para garantizar que quienes trabajaron toda su vida, lleguen a la vejez en condiciones de decencia mínima para sobrellevar sus últimos años sin ser una carga para sus familias o la sociedad, pero todo parece indicar que lejos de esto, el país se llenará cada vez más de personas viejas y pobres.

Por si fuera poco las inversiones gubernamentales en espacios para este segmento poblacional son pocas y en general no responden a los criterios de tener la mejor calidad de vida posible en la recta final, sino que son más asistenciales que otra cosa.

Sin dejar de darle a los niños las condiciones idóneas para el aprendizaje y la recreación, tema en el que también andamos más que rencos, el país debe considerar seriamente la atención de los adultos mayores como una prioridad inmediata, porque si no tendremos en pocos años las calles saturadas de mendigos ancianos y habrá sido una irresponsabilidad nacional.

La vejez merece un trato digno.

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